sábado, 19 de noviembre de 2016

¿Por qué me vigilan? (18ª parte)

El 15 de noviembre de 2016 sucedió algo digno de ser narrado para ustedes Contravigilantes. Desde el jueves 3 de noviembre de este año comencé a trabajar en el área administrativa de la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz Plantel Ixtapa, ubicada en la zona comercial de Ixtapa Zihuatanejo, Guerrero, México. Cobrar las colegiaturas y cuidar el dinero hasta las 16:00 horas en que haga entrega de los ingresos del día al Maestro Enrique Sánchez Guzmán, Director del Plantel, son mis responsabilidades. Pero antes de esa hora los maestros exigen el pago de las quincenas que se les adeudan. Aquí empieza el problema. Yo tengo la instrucción de la Directora General, Maestra Reynalda López Herrejón, de entregar el dinero hasta las cuatro p.m. Yo actué en el entendido de que las autoridades mencionadas estaban coordinadas y moviéndose en la misma dirección, pero me equivoqué. Hasta ayer 14 de este mes y año retuve la entrega del dinero hasta las 3:35 p.m. aproximadamente, tal como me fue ordenado, sin embargo notaba que el director del plantel no respetaba la instrucción de la Directora General y me señalaba como el responsable de la retención de los ingresos del día, no tan veladamente. Los maestros llegaban en grupo a la oficina donde yo trabajo y me preguntaban que si yo les iba a pagar; les contesté una y otra vez que yo solo cobraba y que no tenía ninguna otra autorización para disponer de los recursos. El mismo día 15 de noviembre de 2016 un maestro llegó y me preguntó que si yo le iba a pagar, que el maestro director del plantel, Enrique (dijo textualmente), le había dicho que ahora yo pagaba, acción por demás equivocada y quizá maliciosa, porque tanto él como yo tenemos la misma instrucción: disponer los recursos hasta las cuatro de la tarde. Poco después de las 3 p. m. llegaron los maestros como en los días anteriores a exigir su pago. De pronto el Maestro Enrique, director del plantel, me enseñó un mensaje en su celular, según él enviado por el Lic. Valdemar (Administrador de mayor jerarquía que el director del plantel), donde decía que era más costosa una demanda en contra de la Escuela, por parte de una maestra que, según palabras del maestro Enrique, estaba dispuesta a ir a plantear ante la autoridad competente, y que por ello yo debería entregar los ingresos del día. Dudé de ese mensaje y hasta entonces comprendí que el director del plantel, estaba dirigido por emociones fuertes y en sentido diferente a las instrucciones recibidas. El colmo de la mala acción del maestro Enrique es que me dijo delante de los maestros que la directora general me había instruido para entregarle el dinero hasta dos o tres veces durante las horas de la jornada laboral. Poco más tarde dejó entre ver que la maestra podría negar que me había dicho eso, en otras palabras que la maestra podría mentir. La situación está muy mal, el maestro director del plantel piensa que la directora general cree que  él se queda con el dinero. No parece que esto tenga un buen final. El maestro me parece persona sencilla, de nivel intelectual medio y de creencias arraigadas, pero lo que lo ha hundido es que se ha comprometido con los vigilantes de manera irreversible. Puesto que estos hechos suceden en una Institución educativa espero que resuelvan sus diferencias de la mejor manera posible por el bien del alumnado y de mi país que tanto le duele la educación. Para terminar he de decir que Compré una Coca Cola de 1 litro en OXXO y resultó adulterada. Hasta aquí para no cansarlos.

Saludos.


sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Por qué me vigilan? (17ª parte)

Hoy, 11 de noviembre de 2016, sentí, al aplicarme crema para la piel, que estaba adulterada, me irritó la piel en lugar de refrescarla como todavía ayer lo sentí. Es la segunda vez que entran a mi cuarto. Desde el 2 de noviembre de este año vivo en un complejo de 15 villas para renta de hospedaje, la razón social es “Villas Rivera del Pacífico”; hay cuatro cuartos, aparte de las villas, pero integrados en la misma obra arquitectónica, en los que actualmente viven los trabajadores de la construcción al servicio de los propietarios de dichas villas y de otro complejo departamental en renovación. Yo ocupo el cuarto que tiene vista hacia la alberca que está en el centro, entre dos hileras de casas (villas), siete a un lado, hacia la calle, y ocho al otro lado de la alberca. Los vigilantes siguen activos, pues hasta hoy ningún organismo de derechos humanos internacional, nacional o local, oficial o no gubernamental ha puesto interés en el asunto. Aparte de la vigilancia ilegal y el daño físico a mi persona, la acción representa en sí misma una oportunidad fascinante de reencontrarnos con nuestra propia naturaleza humana: la capacidad de delinquir deliberadamente en colectivo. El ser humano puede acordar obrar fuera de la ley colectivamente. Violar la ley y de ese modo atentar contra las bases mismas de la organización social, pues ¿cómo podrían combatir las demás formas de organización delictiva comúnmente conocidas y que tanto dañan la vida social, si colectivamente pueden acordar obrar delictivamente? Quienes me vigilan están cerca de mí, a mi alrededor; conocen las instalaciones donde trabajo y donde vivo. Los organizadores de la vigilancia todavía no sabemos dónde están, pero es fácil imaginar su naturaleza social, solo falta enfrentarlos a la ley y ahí encararlos y de ese modo la sociedad se encontrará a sí misma en una acción de alta peligrosidad para la supervivencia de la especie humana. ¡Contravigilantes, nuestra misión es proteger la vida! 

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Por qué me vigilan? (16a parte)

Ayer 26 de octubre de 2016 me trajeron con la comida un litro de agua de sabor jamaica, adulterado; me causó nausea y tenía un sabor agrio. No entiendo por qué siendo yo un cliente cautivo de la fonda "La palapa" me venden agua adulterada. Hoy el pozole y la yoli estaban también adulterados. Lo sé muy bien porque ahí compro mis alimentos desde hace poco más de ocho años, y regularmente comida y líquidos son deliciosos. Atención contravigilantes, quienes nos pueden dar razón de esta acción, lamentablemente delictiva, son los jóvenes que entregan a domicilio los pedidos. O bien los propietarios del negocio y los trabajadores. Les recuerdo que si necesitan información acerca de mí, por si dudaran de mi persona, deben saber que soy Ranferi De La Paz Hernández, originario de Tlalchapa, Guerrero, México, teléfono 525574002983, cédula profesional de Lic. en Economía número 1751035, y cédula de Maestro en Educación Superior 3997812. Es muy importante que no me contacten a menos que tengan pruebas irrefutables de estos delitos en contra de mi persona. Como lo he dicho antes el hallazgo de la comisión de un delito colectivo perpetrado durante casi dos décadas, nos dará un conocimiento fundamental de la forma en que los seres humanos pueden asociarse para delinquir. En su caso estaré dispuesto a compartir la indemnización a que por ley tenga derecho, con los contravigilantes colaboradores, incluso con los informantes, es decir, con los testigos.

Saludos.

domingo, 9 de octubre de 2016

¿Por qué me vigilan? (15a parte)

Voy a relatar los acontecimientos de los últimos dos días. El sábado 8 de octubre de 2016 participé en un examen recepcional por excelencia académica (alumnos con promedio arriba de 9.5 durante los tres años de estudio), de cuatro alumnos; para mí fue más sencillo de lo habitual. Empezó una hora después. Ese mismo día por la noche salí a divertirme, la noche resultó mejor de lo que esperaba. El domingo fui a la playa a trotar; momentos agradables. Ya estando en casa pedí un almuerzo pero tardaron una hora en preparar unos huevos con salchicha, suele suceder, pero como tenía hambre me desesperé un poco. El problema fue que una hora después empecé a sentir ardor en el estómago y en todo el cuerpo, es una sustancia irritante la que por error o a propósito viene en los alimentos. En mi opinión es incomprensible este proceder porque desde que llegué a Ixtapa hace nueve años he comido en la fonda La Palapa, a excepción de algunas temporadas, y en general he disfrutado los alimentos. De repente hay días como hoy que la comida aún sin picante me irrita más allá de lo aceptable por mi estómago. Ahora además del agua adulterada debo cargar con alimentos irritantes. El problema se complica porque padezco hemorroides. Daños severos a mi organismo e incluso la muerte debe ser investigada, llegado el caso, en los establecimientos donde consigo agua y alimentos. A propósito, últimamente he comprado el agua en la tienda Merza que está a dos calles de mi domicilio. Les recuerdo que vivo y trabajo en la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz, ubicada en Andador el Coacoyul s/n, Col. Ixtapa, C. P. 40480, Zihuatanejo de Azueta, Guerrero, México. Tengo la esperanza de que mis informes llegarán tarde que temprano a los oídos indicados. Olvidaba comunicarles que cuando salí anoche dejé la computadora grabando video, y a mi regreso, dos horas después, la computadora no estaba grabando, supongo que alguien entró y detuvo la grabación y borró el video. La IP de mi computadora (Compac Presario CQ43) es: 187.198.54.212, tal vez con estos datos sea posible determinar si mi computadora está intervenida o algo parecido.

Hasta pronto.
Gracias.

martes, 4 de octubre de 2016

¿Por qué me vigilan? (14a parte)

Hoy (4 de octubre de 2016) fui a trotar. Llegué al punto donde inicio la carrera, empecé y a los pocos metros me rebasó un vigilante, de mi estatura, más moreno y más pesado, en cuanto me rebasó supe sus propósitos, los vigilantes que lo reclutaron lo habían sembrado estratégicamente para que si yo seguía una dirección u otra, así mismo se movería el vigilante trotador. Disminuí el paso para verlo alejarse lo más posible, y se delató completamente cuando se detuvo al ver que yo no lo seguía de cerca, simuló ajustarse las agujetas; yo giré en redondo una vez y otra vez, mientras esta persona reanudaba la carrera. La distancia entre él y yo creció. En el km 2.5 giró sobre la misma pista, nos cruzamos; en ese momento hizo un gesto de desconsuelo y coraje, tiró de una rama de un arbusto sobre el camino. Seguí. De regreso, llegué hasta el km 4, en un retorno, cerca de del km 3.5, estaba estacionado un auto del gremio de los vigilantes, esa es práctica común de ellos, ese es un lugar preferido, necesitan de un modo u otro rubricar su quehacer de vigías. En la recta final de mi recorrido el vigilante corredor venía caminando en sentido contrario al mío, su interés era hacer patente una vez más su condición de vigilante, a unos 20 metros delante de mí giró y continuó en la dirección que yo iba, aminoré mi paso y cuando lo rebasé hice un giro para verlo y a la vez soltar mi cuerpo, al mismo tiempo le di a entender de ese modo que yo sabía que era un vigilante, más adelante hice otro giro, también de 360 grados. Esa es la historia, ahora ya son las 20:47 de la noche y estoy terminando de escribirla. Si ustedes, contravigilantes, ponen atención cuando salgo a trotar se darán cuenta quienes son vigilantes, son muy obvios, solo les falta un estandarte. Lo más grave de estos días es que si bien el grado de contaminación del agua ha disminuido, en cambio los irritantes del sistema circulatorio y digestivo en alimentos y bebidas han aumentado hasta causar trastornos en los sistemas mencionados. He tenido que medicarme para atenuar el malestar causado a mi organismo. Espero que alguien considere mi situación. 

Nos vemos.
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lunes, 19 de septiembre de 2016

¿Por qué me vigilan? (13a parte)

Ante la insistencia de los vigilantes he decidido regresar el agua que resulte adulterada, por lo menos de vez en cuando; por ahora estoy comprando garrafones de 6 y 4 litros, más o menos. Hace algunos días regresé a la tienda OXXO un garrafón de 6 litros y me hicieron favor de cambiarlo por otro igual pero con menos grado de adulteración, casi lo terminé de tomar, tiré menos de un litro. Hoy, 19 de septiembre de 2016, compré un garrafón de 3.78 litros de agua H2 go y resultó adulterada, con unos sorbos que tomé me causó estremecimiento general de mi organismo con síntomas ligeros de mareo, de inmediato la suspendí. Unas horas después fui a cambiarla, pero antes hablé por teléfono al 018002887890 de la empresa purificadora. La persona que me contestó me indicó que llevara el agua a la tienda para que me la cambiaran por otra. En la tienda me dieron otro garrafón y antes de salir cogí un vaso de café, vacío, y con él probé un poco de agua del nuevo garrafón. Por cierto que me cobraron el vaso como un vaso de café americano ($15.00), saquen ustedes conclusiones. Estoy tomando poco a poco el agua, espero que esté pura o por lo menos con muy bajo grado de adulteración. Seguiré comprando agua en esa tienda pero en lo sucesivo llevaré mi propio vaso, la voy a probar antes de salir de la tienda, si está muy adulterada en ese mismo momento pediré que la cambien, si no detecto la adulteración pronto sino después de que me haya retirado del expendio, tendré que volver más tarde.

Amigos, me gustaría que de buena voluntad si están presentes cuando voy a reclamar el agua me apoyen y beban unos 100 ml, si la sienten adulterada ustededes serán testigos y así podría levantar una demanda contra quien resulte responsable, si usted testifica compartiremos la indemnización en caso de que ese sea el resultado.

Gracias y hasta la próxima.

sábado, 17 de septiembre de 2016

¿Por qué me vigilan? (12a parte)

Son las 21:27 horas del día sábado 17 de septiembre de 2016. Tengo cólicos, dolor de estómago. Por la mañana salí a correr y pasé a la tienda OXXO, muy cerca de donde vivo, a compar agua (un garrafón de 6 litros) y una yoli de dos litros. En mi cuarto hice la limpieza y empecé a trabajar, como de costumbre en mi lap, en internet. Preparé una tasa de café y la acompañé con unas galletas integrales sabor piña, seguí con mis hábitos de cibernauta; al medio día abrí una lata de atún y lo disfruté con tostadas de maíz. Continué en el ciberespacio hasta la hora de la comida. Pedí por teléfono a la fonda "La palapa" un guisado de res, llegó una hora después pero valió la pena porque lo sentí de buen sabor. Dos o tres horas más tarde apareció el malestar estomacal. No es la primera vez que esto sucede. ¿Qué lastimó a mi estómago? ¿El atún o el guisado de res? Ninguno de los dos alimentos estaba mal, lo más probable es que al guisado de res le hayan agregado deliberadamente la sustancia que está dañando mi sistema digestivo. Si algún contravigilante de buena voluntad desea saber la respuesta, puede con la debida astucia acercarse a uno o más trabajadores de la fonda y realizar la pesquisa. El joven que trae la comida estoy seguro que tiene una idea clara de lo que está pasando. Adelante. En la tienda OXXO pueden vigilar la conducta de los vigilantes (se presentan como clientes) y los despachadores, la forma en que se comunican cuando yo voy a comprar; desde luego, ustedes contravigilantes de buena fe, tendrán que aparentar que no saben ni ven absolutamente nada.

Gracias y hasta la próxima.

martes, 6 de septiembre de 2016

¿Por qué me vigilan? (11a parte)

Voy a compartir el caso más reciente de agua adulterada. De regreso de Zihuatanejo, el día 5 de septiembre de 2016, casi a las 10 a m, compré un garrafón de agua de 5 litros en la tienda Merza, al llegar a mi habitación bebí un medio litro y todo bien. Luego, poco después de la una de la tarde volví a ir a Zihuatanejo, regresé casi a las cuatro p m; tomé agua y ya estaba adulterada, tenía mal sabor y me produjo náusea. Estuve fuera más de 3 horas y en cuanto la cámara de video de mi lap dejó de grabar (graba 3 horas máximo) entraron y adulteraron el agua. Vivo en la reja blanca que está debajo de la palabra IXTAPA, en el edificio de la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz, por el lado donde está la oficina de la Dirección. Si tienen paciencia podrán observar que personas ajenas a mi cuarto entran cuando yo no estoy.

Saludos.
Hasta la próxima.

domingo, 28 de agosto de 2016

¿Por qué me vigilan? (Décima parte)

Con motivo de encontrarme ahora en Ixtapa, Zihuatanejo de Azueta, Guerrero, México, relato a todas las personas los sucesos vividos hasta hoy. Llegué el jueves a las 6 de la tarde, aproximadamente; pasé la noche en un hotel; el viernes fui a consulta al IMSS, mientras llegaba mi turno, tomé un microbús hacia la Universidad; la nueva empleada administrativa me hizo favor de entregarme las llaves del local donde me hospedo, en el edificio de la Universidad. Regresé a consulta, la doctora familiar me dio cita con el otorrino para el 31 de agosto a las 8:00 a m; la trabajadora social anotó en mi carnet otra cita para el 1 de septiembre con el médico familiar a las 11:00 a m, porque mi nivel de colesterol está arriba de la norma. 

Unas horas después, desde mi habitación en la Universidad, ordené comida en la fonda "La palapa" y una coca cola, el pozole estuvo delicioso pero el refresco estaba adulterado. El sábado troté por la playa El palmar, fascinante; de regreso compré en OXXO una coca cola de dos litros y una botella de agua de 1.5 litros, no adulterados. Hoy domingo compré en el mismo OXXO, un vaso de café y un garrafón de agua de cuatro litros. El café resultó adulterado, el agua la estoy tomando y parece que está bien.

Otro detalle es que no hay agua en el baño, prendí la bomba para subir agua y nunca subió, ya puse en práctica todos los recursos que tengo para tal fin, sin éxito. Don Eleazar es la esperanza de que hoy tenga agua en caso de que venga o mande a alguien en mi auxilio. Son las 10:50 del domingo 28 de agosto de 2016.

Seguiré relatando las experiencias entre los vigilantes y yo. Si alguien desea observar estos acontecimientos puede hacerlo de modo muy fácil, frecuento los mismos lugares para abastecerme de agua y alimentos. Recuerden, es muy importante que solo con evidencia empírica irrefutable entren en contacto conmigo, que la trascendencia de esta experiencia es enfrentar a los vigilantes a sus propias acciones, además del daño a mi persona.

Saludos. Hasta la próxima entrega.
Mi domicilio actual:
Andador Petatlán, local 4,
col. Ixtapa, C. P. 40880,
Zihuatanejo de Azueta, Guerrero, México.
Soy maestro de la Universidad Sor Juana Inés de la Cuz Plantel Ixtapa.

martes, 9 de agosto de 2016

¿Por qué me vigilan? (Novena parte)

Hoy, 9 de agosto de 2016, fui atacado con violencia por parte de los vigilantes. Anoche sentí un ligero mareo pero no pasó a mayores, no pude dormir muy bien porque en los dos últimos días había estado tomando agua ligeramente envenenada, soportable; a las dos de la madrugada desperté de unas primeras horas de mal sueño, por lo que decidí tomar una pastilla de "Ranitidina" de 150 mg; me recosté y dormí mejor hasta las 7:30, desperté con un ligero mareo semejante al de la noche. Salí a trotar desde la Diana hasta las playas del Acapulco Dorado a la altura de Walmart. Poco después, caminando sobre la Costera Miguel Alemán me detuve a comprar un vaso de café, lo tomé a la salida de la tienda sentado en una banca dispuesta para tal fin. Lo terminé y seguí mi camino rumbo a la plaza ubicada cerca de la Comercial, sobre la Costera. En un puesto de tacos almorcé una orden de tacos de tripa. Sabrosos. Pagué y caminé hacia la parada de los urbanos, abordé el Acabús en dirección hacia Oviedo; antes de girar hacia la Av. Cuauhtémoc me bajé a comprar dos botellas de agua de 1.5 litros de la marca "e pura", en la miscelánea ubicada enfrente del Vips que está precisamente en la esquina donde da vuelta el Acabús. En la misma Costera volví a abordar otro urbano que me dejó en la tienda Soriana. Caminé hacia mi habitación, llegué, me bañé, empecé a trabajar en los cursos en línea que estoy tomando, después de unos minutos me preparé un café, y enseguida empecé a marearme con tanta fuerza que tuve que vomitar el café, las galletas con las que lo acompañé, y parte de los tacos que había almorzado. Me sentí mal. No sé si fue algo de lo que consumí hoy o el agua que tomé en los dos días pasados, la verdad es que vomité varias veces. En un respiro que me dio el malestar tomé una pastilla de "Ranitidina", me fui a la cama y hasta ahorita (son las 15:42) no he vuelto a vomitar y parece que ha pasado la crisis.

Causar daños a la salud de una persona es un delito grave, sin importar si el daño es provocado mediante líquidos o alimentos adulterados, u otras sustancias como gases. Los hechos transcurrieron en la habitación 02 del hotel ubicado en la Av. Cuauhtémoc esquina con Niños Héroes, col. Progreso, C.P. 39350, Acapulco de Juárez, Guerrero, México. Me persiguen, dañan mi organismo y no sé por qué lo hacen, ni quiénes son. Espero que haya personas interesadas en investigar mi caso. Los responsables deben pagar por su delito. Y la sociedad necesita enfrentarse a sí misma y cuestionarse este tipo de conducta negativa.

Hasta la próxima entrega.
Gracias.

domingo, 17 de julio de 2016

¿Por qué me vigilan? (Octava parte)

17 de julio de 2016.

De regreso de comer, en el negocio de aguas frescas ubicado en la esquina que forman las calles de Francisco Javier Mina y Eduardo Mendoza, Colonia Centro, C, P. 39300, Acapulco, Guerrero, México, compré un vaso mediano de agua de limón (ver foto). Después de tomar unos tragos sentí un sabor a limón pero raro, luego llegó la resequedad de los labios, seguido de irritabilidad en mi estómago y en todo mi organismo.


Estas personas (ver foto), nunca me habían visto antes, sin embargo es la segunda vez que en este establecimiento me venden productos adulterados, hace tres meses fue un esquimo, hoy el agua. Lo que pretendo es identificar a las personas que los contactan y reclutan para cometer este tipo de delitos en perjuicio de mi salud. Por ahora este es el tipo de información que he obtenido. Seguiré tomando fotos y videos en la medida de lo posible. Por ahora no me fue posible tomar a las personas de frente.

Hasta pronto. Saludos.

viernes, 8 de julio de 2016

¿Por qué me vigilan? (Séptima parte)

8 de julio de 2016

La novedad de la acción delictiva de los vigilantes es que hace unos tres días atacan con dosis bajas de sustancias nocivas para mi salud en el agua que compro y bebo. Prácticamente todas las marcas que he tomado han sido adulteradas. Sigo hospedado en el Hotel Fiesta Acapulco, en Acapulco, Guerrero, México. Hoy, creyendo que todo estaba bien, tiré el agua embotellada que compré ayer y empecé a ingerir el agua de la nueva botella que compré hoy en un centro comercial, pero después de beber medio litro, aproximadamente, sentí mareo y un ligero malestar generalizado en mi organismo. Definitivamente alguien debe hacer algo para evitar que estas personas continúen causando daño a mi salud. Lo que me sucede es algo extraño porque no tengo ningún enemigo, que yo sepa, que tenga tanta capacidad económica o de gestión para movilizar recursos humanos, materiales y financieros para cometer el delito que he venido relatando en estas entradas. Esta historia tiene ya casi 17 años (hasta donde yo sé), pero hasta este año empecé a publicar en bloguer y en tumblr con la esperanza de que personas o instituciones interesadas en ayudarme movilicen sus recursos y aptitudes para llevar ante la justicia a estas personas.

Gracias, voy a hacer un video de estos textos y lo voy a subir a you tube, con el fin de dar a conocer a más personas esta extraña forma de delinquir. Les doy algunos de mis datos personales por si desean investigar mis antecedentes:

RFC: PAHR5601059S4
CURP: PAHR560105HGRZRN09
LIC. EN ECONOMÍA.   Cédula Profesional: 1751035
MAESTRÍA EN EDUCACIÓN SUPERIOR: Cédula Profesional: 3997812

P. D. Un equipo pequeño (dos o tres personas) de contravigilantes puede seguir mis pasos, cada vez que compro agua y la dejo en la acera, en el bote de basura o en algún otro lugar puede ser analizada con el equipo adecuado y determinar la sustancia adulterante. Con eso es posible desencadenar una investigación que llevada hasta los últimos responsables mostrará sin duda una experiencia formidable del proceder ilegal de grupos extensos de personas. ¿Qué persona o institución patrocina a los vigilantes?, ¿por qué no me encaran?, ¿qué los motiva a proceder así durante casi dos décadas?, y las preguntas que ustedes agreguen.

sábado, 18 de junio de 2016

¿Por qué me vigilan? (Sexta parte)

18 de junio de 2016


Hoy quiero informar a todos los que lean este blog que desde el martes 14 de este mes y año, estoy tomando antibiótico para calmar y prevenir dolor de estómago que empezó a molestarme desde el día mencionado. Lo que comprendo es que mucho antibiótico puede dañar mi organismo, pero aunque no deseo tomar este medicamento, me veo en la necesidad de hacerlo ante el daño causado a mi organismo por la insistente acción delictiva de los vigilantes. El día referido contaminaron alimentos y agua provocando dos horas después de la comida un fuerte malestar estomacal, se presenta con cólicos y diarrea. Para combatirlo necesito tomar medicamentos. Desde esa fecha lo hago pues los síntomas no desaparecen. Si tuviese una complicación por esta causa, responsabilizo a los vigilantes.

Voy a subir a este blog fotos de personas que me han vendido agua o alimentos adulterados, pero que no saben nada de mí, nunca antes me habían visto. Si no puedo fotografiar a las personas lo haré del negocio correspondiente. Con estas personas y lugares puede iniciar una investigación que lleve a la identificación de los responsables. Espero que a alguien le interesen estos hechos.

Gracias. Hasta la próxima. 





lunes, 6 de junio de 2016

¿Por qué me vigilan? (Quinta parte)

Junio 6 de 2016

El uno de junio de 2016 llegué a mi nuevo domicilio, Calle Fco. Javier Mina No. 13, Habitación 113, Col. Centro, C. P. 39300, Acapulco de Juárez, Guerrero, México.

Rento un cuarto en el Hotel Fiesta Acapulco. Han empezado desde mi llegada una serie de ruidos, por ejemplo, aplastar botellas de plástico durante horas por la mañana. Hoy a las 9:00 a m empezó el golpeteo sistemático como si estuviesen construyendo o reparando una obra, un piso, una pared, etc. Este ruido es tradicional de las huestes vigilantes, 16 años o más llevan realizándo estas acciones. Hoy si algún contravigilante desea documentar estas acciones, puede discretamente hospedarse en el hotel referido, cerca de la habitación que ocupo (la 113), y podrá sacar sus propias conclusiones. El cuarto de enfrente al que rento es una buena opción para investigar a las personas que lo usan, lo usaron o lo habitarán en estos días. Les recuerdo que no entren en contacto conmigo hasta que tengan pruebas de las acciones vigilantes en mi contra.

Gracias, hasta la próxima entrega.

jueves, 19 de mayo de 2016


¿Por qué me vigilan? (Primera parte)

Abril 6 de 2016



A todas las personas

Soy Ranferi de la Paz Hernández, nací en Tlalchapa, Guerrero, México, el 5 de enero de 1956. Desde hace más de 15 años me vigilan, tal vez desde antes. En varias ocasiones, estas personas han causado daño a mi organismo. No sé por qué lo hacen ni quiénes son. En 1999, durante mis estudios de “Maestría en Educación”, en el Instituto de Ciencias y Estudios Superiores de Michoacán, en La Ciudad de Morelia, noté por primera vez que me vigilan. Hoy (6 de abril de 2016), en mi domicilio, Av. Cuauhtémoc No. 40, departamento 10, Colonia Centro, Acapulco de Juárez, Guerrero, C. P. 39300, sucedió algo que frecuentemente hacen los vigilantes. Entraron a mi habitación, pero en esta ocasión también cortaron la energía eléctrica y consecuentemente se apagó mi computadora. Lo hicieron porque hace tres días descubrí que la cámara de la computadora puede grabar durante varias horas, y empecé a dejarla prendida cada vez que salía. Esto impide que entren a su conveniencia cuando yo me ausento.

Un dato curioso, por la coincidencia, es que hoy unos trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en el edificio donde está mi cuarto, revisaron los medidores y tal vez realizaron algunas otras acciones. Como a las nueve y media de la mañana regresé de trotar y al entrar a mi cuarto me di cuenta que la computadora estaba apagada. Voy a la planta baja (mi cuarto está en el primer piso) a preguntar a los trabajadores de la CFE, que si ellos habían cortado la energía eléctrica, me contestaron que no. Subí y cuando estaba a punto de meterme a bañar se fue la luz, bajé otra vez y pregunté a los técnicos de la mencionada empresa que si ellos habían cortado la luz. Contestaron que no, sin embargo, enseguida uno de ellos prende varios interruptores y dice: esto es lo que faltaba. Subí y ya había luz.

Un poco más tarde puse agua a calentar en una jarra eléctrica que hacía unos días había empezado a usar y prendió el foquito que indica que ya está trabajando pero no calentó el agua, alguien la había descompuesto, lo más probable es que haya sido un vigilante, aunque como hacen todo a escondidas no tengo la certeza. El joven encargado de mantenimiento del edificio estaba por ahí y se acomidió a repararla; le di gracias cuando se fue. Este es el incidente de hoy.

En otras ocasiones también adulteran el agua que tomo, la compre donde la compre, y a veces los alimentos. Los efectos más frecuentes son irritabilidad, desesperación, náusea, debilidad generalizada, poco apetito, insomnio, y en ocasiones fuertes dolores de estómago, deshidratación por falta de agua o adulteración de la misma; irritación de la garganta, tos, y otras, al grado que he ido al IMSS a recibir atención médica, en varias ocasiones.

Bien, ojalá que alguien o varias personas u organizaciones se interesen en investigar este caso. Para hacer algo al respecto probablemente sea necesario vigilarme sin que yo ni los vigilantes nos enteremos, porque si lo descubren harían todo lo posible por evitarlo. Cuando obtengan pruebas de que en efecto me vigilan entonces estaremos en condiciones de dar a conocer el hecho, que en mi opinión es delictivo, y además nos permitiría conocer un aspecto profundo de la conducta social.

La acción negativa de estas personas se agrava porque usan algún sistema para vigilar mi vida cotidiana incluso dentro de mi cuarto, hasta cuando voy al baño; saben lo que escribo en mi computadora, están informados de las páginas que visito en internet cuando me conecto, y por si esto fuera poco me siguen a donde quiera que vaya. Sinceramente creo que tenemos un caso digno de una profunda investigación.

Con tal fin doy las siguientes orientaciones. En los supermercados o tiendas de todo tipo (Comercial Mexicana, Aurrera, Oxxo, tiendas de abarrotes, farmacias, etc.) por lo regular el agua que compro está adulterada ya sea que el agua venga así en la botella, que previamente se le de tratamiento de adulteración por fuera de la botella antes de que yo la compre o que al despacharla la contaminen de algún modo; incluso puede haber otras posibilidades que no imagino por ahora.

Los vigilantes tienen una debilidad muy evidente, si no percibo su presencia hacen todo lo posible porque lo haga, pero no se dejan ver abiertamente. Tosen cuando no los veo o cuando pasan rápido  cerca de mí; otras veces estornudan; también hacen ruidos simulando golpes sobre madera; golpean fuerte el piso con los pies; a mis espaldas se ríen de forma característica; llegan a comer a los establecimientos donde yo previamente entro a hacer lo propio. Y otras más. Un buen trabajo de contraespionaje daría resultados sorprendentes. Sabría la sociedad los argumentos empleados por los vigilantes para conseguir la participación de una gran cantidad de personas a lo largo de estos años, y en diferentes ciudades, tales como la Ciudad de México, Morelia, Acapulco, Ixtapa, Zihuatanejo, y más.

Normalmente cuando compro agua y está adulterada en cuestión de minutos la siento y la dejo en algún lugar o la hecho a un bote de basura, lo que esté a mi alcance. Si alguien ve que hago eso es que el agua está adulterada. Hagan el análisis del agua y del envase pues probablemente el elemento contaminante esté en el exterior de la botella.

También pueden investigar con mis alumnos,  maestros y directivos de la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz, Plantel Ixtapa, ubicada en la Zona Comercial de Ixtapa, Zihuatanejo, Guerrero, que es el último centro de trabajo en el que he colaborado.

Para terminar con esta primera entrega les informo que mañana jueves, 7 de abril de 2016, a las 23:59 viajo de Acapulco a la Ciudad de México, en la línea “Estrella de Oro”. Compré el asiento 4. Será muy interesante dar seguimiento a este viaje. No perder de vista que también los vigilantes leerán este texto.

Hasta la próxima entrega.   








¿Por qué me vigilan? (Segunda parte)

Abril 7 de 2016

En algunas ocasiones subiré videos de la vida real, de los restaurantes donde suceda lo que comenté en la primera entrega. Se me pasó decir que la forma más común de despistar que practican los vigilantes es usando o simulando usar el celular. Por ejemplo, cuando entro a un negocio donde hay internet, poco después llegan los vigilantes, se sientan a mi lado y mandan a imprimir archivos. Otros esperan afuera con el celular en acción (nótese como la tecnología influye en nuestro comportamiento, ahora se usa el celular para despistar que están vigilando a Ranferi). Les sugiero a los investigadores contravigilantes que no me pierdan de vista cuando voy a los negocios referidos, donde estén localizados, y observen con atención lo que sucede dentro y fuera del lugar.


¿Por qué me vigilan? (Tercera parte)

En la Ciudad de México (CDMX), el sábado 9 de abril de 2016, los vigilantes, tuvieron una ardua tarea, me vigilaron todo el día, fue algo digno de vivir para mí. En la tarde temprana, compré un café en una tienda y resultó adulterado, a una calle de ahí, en el Eje Central compré una botella de agua de 600 ml, la destapé y salió mucho gas; hecho inequívoco de que está contaminada, di la vuelta al estanquillo y compré otra botella de la misma capacidad pero diferente marca, estaba buena, inmediatamente empecé a sentirme bien.

Caminé hacia las  jardineras que están enfrente del Palacio de Bellas Artes, allí tomé casi toda la botella. Empieza a llover. Me dirijo hacia el cine Savoy, por un pasaje que no había transitado jamás, salí hacia una calle céntrica y concurrida. Entré a un baño público, salí, compré un litro de agua y también estaba adulterada. En un expendio compré un vaso de café, estaba adulterado, di la vuelta en un radio de tres cuadras aproximadamente, compré otro vaso de café en un expendio diferente y estaba adulterado. Lo que quiero dar a comprender es que en un lapso de dos o tres horas, la CDMX se volcó hacia mí; a pesar de la lluvia tenue y pertinaz, los vigilantes cumplieron su encomienda. Al ver que todo estaba contaminado, compré un litro de leche. Subí al metro en la Estación Bellas Artes con dirección Taxqueña. Antes de viajar tomé un bocadillo y una pepsi. Dormí todo el camino. En Acapulco, seguí durmiendo en mi cama (truena mucho el colchón, por cierto).

Acapulco me fascina, por primera vez tengo la certeza de que me gustaría vivir aquí por tiempo indefinido. La bahía es de ensueño, el mar y la playa son vivificantes.

Hoy miércoles, 13 de abril de 2016, los vigilantes nuevamente emprendieron una descomunal tarea, contaminar toda el agua para Ranferi de modo que en ningún lugar pudiera encontrar agua pura. Me siento privilegiado de tener tanta atención de tanta gente. No obstante hasta el día de hoy no entiendo sus motivos. Participa gente que jamás me había visto en su vida; otras personas las convencen, no sé cómo o de qué modo, pero lo logran. Hay días tranquilos y hay días que trabajan pesadamente estás personas. No me es claro qué criterios usan para intensificar la persecución un día sí, otro día no. Tal vez alguien sepa qué tiene de particular el día 13 de abril de 2016. Si existe este alguien convendría que me diera la respuesta. Sobre una mesa tengo tres botellas de agua, una de 1½ litros, y dos de 1. Las tres adulteradas.

Puesto que no hay explicación racional de esta conducta colectiva empiezo a creer que si representa una carga pesada al menos para una persona vigilante, debe ser una especie de castigo o de promesa de tipo religioso o personal.

Espero que haya resultados producto de la labor de los contravigilantes. Sugiero que se maneje todo en las redes.

Saludos. Seguiremos en contacto.







¿Por qué me vigilan? (Cuarta parte)

El 17 de mayo de 2016 compré en la tienda Chedraui varias cosas, una lata de atún, un refresco, dos cartones de ¼ de litro de leche (deslactosada) y varias piezas de pan. Salí en busca de algo para comer. A unas calles de Chedraui compré dos picaditas y un vaso de agua de jamaica, me los llevé a mi cuarto. El agua y las picaditas me supieron deliciosas. Unos minutos después tomé un poco de pepsi, y unas dos horas más tarde, tomé un cuarto de leche y lo acompañé con dos piezas de pan. Hasta aquí todo parecía normal, sin embargo, más tarde, ya de noche, empecé a sentir que mi estómago no funcionaba bien; aparecieron los cólicos, luego diarrea y enseguida el vómito, pasé una noche tortuosa.

No sabía qué producto de los que consumí estaba adulterado. El 18 de mayo de 2016 convalecí, no pude comer, estaba realmente debilitado, no tenía apetito. Tomé un vaso de café, después una lata de ensalada de verduras, pero sentía que debería salir e intentar comer algo más. Fui al restaurante de comida taiwanesa, allí comí un platillo con espagueti y pollo, y tomé una coca cola. Mi estado de salud estaba mejorando, con paso lento volví a mi cuarto, pasé una tarde relativamente tranquilo, con leves cólicos. Dormí bien, descansé. Por la mañana tomé un café y lo acompañé con una dona que había comprado en Chedraui (Centro). En cuanto cayó la dona a mi estómago sentí nausea y estuve a punto de vomitar. El veneno que la noche anterior me había causado fuertes dolores estomacales y dolorosos vómitos, provenía del pan, seguramente en forma de polvo. Esto último, la náusea, pasó hace una media hora aproximadamente y no avanzó más.

Pongo a consideración de todas las personas estas historias porque creo que hay delito que perseguir, y para que si otras personas viven lo mismo o semejante comprendan mejor lo que está sucediendo. No hay duda, es un hecho que me vigilan. Si alguien sabe el por qué o quién, le agradeceré que me lo comunique para llevar ante la Ley estos procedimientos ilegales. Mejor aún, pueden iniciar un proceso de contravigilancia y descubrir estas acciones. Es importante que tengan pruebas antes de contactarme, porque el alcance de los vigilantes o de quienes los dirigen es bastante considerable. Vigilen cuando voy de compras a Chedraui o a otra tienda departamental.

Estoy haciendo lo siguiente: entro a la tienda, y empiezo a tomar una botella de agua en lo que busco otros productos con el propósito de detectar que el agua está contaminada. Esto ya lo comprobé en Chedraui (Calzada pie de la cuesta), estoy en espera de que a través de su sistema de vigilancia interior de la tienda me llamen la atención, entonces tendré una excelente oportunidad de avanzar en el descubrimiento de esta actividad delictiva de los vigilantes. Soy Ranferi de la Paz Hernández. Mi domicilio es Av. Cuauhtémoc número 40, departamento 10, colonia Centro, C. P. 39300. Acapulco de Juárez, Guerrero, México.


Nota: las primeras tres entregas están en tumblr.  

¿Por qué me vigilan? (Quinta parte)

Junio 6 de 2016

El uno de junio de 2016 llegué a mi nuevo domicilio, Calle Fco. Javier Mina No. 13, Habitación 113, Col. Centro, C. P. 39300, Acapulco de Juárez, Guerrero, México.

Rento un cuarto en el Hotel Fiesta Acapulco. Han empezado desde mi llegada una serie de ruidos, por ejemplo, aplastar botellas de plástico durante horas por la mañana. Hoy a las 9:00 a m empezó el golpeteo sistemático como si estuviesen construyendo o reparando una obra, un piso, una pared, etc. Este ruido es tradicional de las huestes vigilantes, 16 años o más llevan realizándo estas acciones. Hoy si algún contravigilante desea documentar estas acciones, puede discretamente hospedarse en el hotel referido, cerca de la habitación que ocupo (la 113), y podrá sacar sus propias conclusiones. El cuarto de enfrente al que rento es una buena opción para investigar a las personas que lo usan, lo usaron o lo habitarán en estos días. Les recuerdo que no entren en contacto conmigo hasta que tengan pruebas de las acciones vigilantes en mi contra.

Gracias, hasta la próxima entrega.