jueves, 27 de octubre de 2016

¿Por qué me vigilan? (16a parte)

Ayer 26 de octubre de 2016 me trajeron con la comida un litro de agua de sabor jamaica, adulterado; me causó nausea y tenía un sabor agrio. No entiendo por qué siendo yo un cliente cautivo de la fonda "La palapa" me venden agua adulterada. Hoy el pozole y la yoli estaban también adulterados. Lo sé muy bien porque ahí compro mis alimentos desde hace poco más de ocho años, y regularmente comida y líquidos son deliciosos. Atención contravigilantes, quienes nos pueden dar razón de esta acción, lamentablemente delictiva, son los jóvenes que entregan a domicilio los pedidos. O bien los propietarios del negocio y los trabajadores. Les recuerdo que si necesitan información acerca de mí, por si dudaran de mi persona, deben saber que soy Ranferi De La Paz Hernández, originario de Tlalchapa, Guerrero, México, teléfono 525574002983, cédula profesional de Lic. en Economía número 1751035, y cédula de Maestro en Educación Superior 3997812. Es muy importante que no me contacten a menos que tengan pruebas irrefutables de estos delitos en contra de mi persona. Como lo he dicho antes el hallazgo de la comisión de un delito colectivo perpetrado durante casi dos décadas, nos dará un conocimiento fundamental de la forma en que los seres humanos pueden asociarse para delinquir. En su caso estaré dispuesto a compartir la indemnización a que por ley tenga derecho, con los contravigilantes colaboradores, incluso con los informantes, es decir, con los testigos.

Saludos.

domingo, 9 de octubre de 2016

¿Por qué me vigilan? (15a parte)

Voy a relatar los acontecimientos de los últimos dos días. El sábado 8 de octubre de 2016 participé en un examen recepcional por excelencia académica (alumnos con promedio arriba de 9.5 durante los tres años de estudio), de cuatro alumnos; para mí fue más sencillo de lo habitual. Empezó una hora después. Ese mismo día por la noche salí a divertirme, la noche resultó mejor de lo que esperaba. El domingo fui a la playa a trotar; momentos agradables. Ya estando en casa pedí un almuerzo pero tardaron una hora en preparar unos huevos con salchicha, suele suceder, pero como tenía hambre me desesperé un poco. El problema fue que una hora después empecé a sentir ardor en el estómago y en todo el cuerpo, es una sustancia irritante la que por error o a propósito viene en los alimentos. En mi opinión es incomprensible este proceder porque desde que llegué a Ixtapa hace nueve años he comido en la fonda La Palapa, a excepción de algunas temporadas, y en general he disfrutado los alimentos. De repente hay días como hoy que la comida aún sin picante me irrita más allá de lo aceptable por mi estómago. Ahora además del agua adulterada debo cargar con alimentos irritantes. El problema se complica porque padezco hemorroides. Daños severos a mi organismo e incluso la muerte debe ser investigada, llegado el caso, en los establecimientos donde consigo agua y alimentos. A propósito, últimamente he comprado el agua en la tienda Merza que está a dos calles de mi domicilio. Les recuerdo que vivo y trabajo en la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz, ubicada en Andador el Coacoyul s/n, Col. Ixtapa, C. P. 40480, Zihuatanejo de Azueta, Guerrero, México. Tengo la esperanza de que mis informes llegarán tarde que temprano a los oídos indicados. Olvidaba comunicarles que cuando salí anoche dejé la computadora grabando video, y a mi regreso, dos horas después, la computadora no estaba grabando, supongo que alguien entró y detuvo la grabación y borró el video. La IP de mi computadora (Compac Presario CQ43) es: 187.198.54.212, tal vez con estos datos sea posible determinar si mi computadora está intervenida o algo parecido.

Hasta pronto.
Gracias.

martes, 4 de octubre de 2016

¿Por qué me vigilan? (14a parte)

Hoy (4 de octubre de 2016) fui a trotar. Llegué al punto donde inicio la carrera, empecé y a los pocos metros me rebasó un vigilante, de mi estatura, más moreno y más pesado, en cuanto me rebasó supe sus propósitos, los vigilantes que lo reclutaron lo habían sembrado estratégicamente para que si yo seguía una dirección u otra, así mismo se movería el vigilante trotador. Disminuí el paso para verlo alejarse lo más posible, y se delató completamente cuando se detuvo al ver que yo no lo seguía de cerca, simuló ajustarse las agujetas; yo giré en redondo una vez y otra vez, mientras esta persona reanudaba la carrera. La distancia entre él y yo creció. En el km 2.5 giró sobre la misma pista, nos cruzamos; en ese momento hizo un gesto de desconsuelo y coraje, tiró de una rama de un arbusto sobre el camino. Seguí. De regreso, llegué hasta el km 4, en un retorno, cerca de del km 3.5, estaba estacionado un auto del gremio de los vigilantes, esa es práctica común de ellos, ese es un lugar preferido, necesitan de un modo u otro rubricar su quehacer de vigías. En la recta final de mi recorrido el vigilante corredor venía caminando en sentido contrario al mío, su interés era hacer patente una vez más su condición de vigilante, a unos 20 metros delante de mí giró y continuó en la dirección que yo iba, aminoré mi paso y cuando lo rebasé hice un giro para verlo y a la vez soltar mi cuerpo, al mismo tiempo le di a entender de ese modo que yo sabía que era un vigilante, más adelante hice otro giro, también de 360 grados. Esa es la historia, ahora ya son las 20:47 de la noche y estoy terminando de escribirla. Si ustedes, contravigilantes, ponen atención cuando salgo a trotar se darán cuenta quienes son vigilantes, son muy obvios, solo les falta un estandarte. Lo más grave de estos días es que si bien el grado de contaminación del agua ha disminuido, en cambio los irritantes del sistema circulatorio y digestivo en alimentos y bebidas han aumentado hasta causar trastornos en los sistemas mencionados. He tenido que medicarme para atenuar el malestar causado a mi organismo. Espero que alguien considere mi situación. 

Nos vemos.
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