El 15 de
noviembre de 2016 sucedió algo digno de ser narrado para ustedes
Contravigilantes. Desde el jueves 3 de noviembre de este año comencé a trabajar
en el área administrativa de la Universidad Sor Juana Inés de la Cruz Plantel
Ixtapa, ubicada en la zona comercial de Ixtapa Zihuatanejo, Guerrero, México.
Cobrar las colegiaturas y cuidar el dinero hasta las 16:00 horas en que haga
entrega de los ingresos del día al Maestro Enrique Sánchez Guzmán, Director del
Plantel, son mis responsabilidades. Pero antes de esa hora los maestros exigen
el pago de las quincenas que se les adeudan. Aquí empieza el problema. Yo tengo
la instrucción de la Directora General, Maestra Reynalda López Herrejón, de
entregar el dinero hasta las cuatro p.m. Yo actué en el entendido de que las
autoridades mencionadas estaban coordinadas y moviéndose en la misma dirección,
pero me equivoqué. Hasta ayer 14 de este mes y año retuve la entrega del dinero
hasta las 3:35 p.m. aproximadamente, tal como me fue ordenado, sin embargo
notaba que el director del plantel no respetaba la instrucción de la Directora
General y me señalaba como el responsable de la retención de los ingresos del
día, no tan veladamente. Los maestros llegaban en grupo a la oficina donde yo
trabajo y me preguntaban que si yo les iba a pagar; les contesté una y otra vez
que yo solo cobraba y que no tenía ninguna otra autorización para disponer de
los recursos. El mismo día 15 de noviembre de 2016 un maestro llegó y me
preguntó que si yo le iba a pagar, que el maestro director del plantel, Enrique
(dijo textualmente), le había dicho que ahora yo pagaba, acción por demás
equivocada y quizá maliciosa, porque tanto él como yo tenemos la misma
instrucción: disponer los recursos hasta las cuatro de la tarde. Poco después
de las 3 p. m. llegaron los maestros como en los días anteriores a exigir su
pago. De pronto el Maestro Enrique, director del plantel, me enseñó un mensaje
en su celular, según él enviado por el Lic. Valdemar (Administrador de mayor
jerarquía que el director del plantel), donde decía que era más costosa una
demanda en contra de la Escuela, por parte de una maestra que, según palabras
del maestro Enrique, estaba dispuesta a ir a plantear ante la autoridad
competente, y que por ello yo debería entregar los ingresos del día. Dudé de
ese mensaje y hasta entonces comprendí que el director del plantel, estaba
dirigido por emociones fuertes y en sentido diferente a las instrucciones
recibidas. El colmo de la mala acción del maestro Enrique es que me dijo delante
de los maestros que la directora general me había instruido para entregarle el
dinero hasta dos o tres veces durante las horas de la jornada laboral. Poco más
tarde dejó entre ver que la maestra podría negar que me había dicho eso, en
otras palabras que la maestra podría mentir. La situación está muy mal, el
maestro director del plantel piensa que la directora general cree que él se queda con el dinero. No parece que esto
tenga un buen final. El maestro me parece persona sencilla, de nivel
intelectual medio y de creencias arraigadas, pero lo que lo ha hundido es que
se ha comprometido con los vigilantes de manera irreversible. Puesto que estos
hechos suceden en una Institución educativa espero que resuelvan sus
diferencias de la mejor manera posible por el bien del alumnado y de mi país
que tanto le duele la educación. Para terminar he de decir que Compré una Coca
Cola de 1 litro en OXXO y resultó adulterada. Hasta aquí para no cansarlos.
Saludos.