viernes, 11 de mayo de 2018

El número 63

Ese lugar estaba reservado para mí. A la derecha estaba sentado un individuo que vestía una chamarra azul con capucha, por su aspecto y comportamiento fue fácil deducir que tenía malas intenciones;  sin duda llevaba instrucciones precisas. A la izquierda, las butacas estaban ocupadas por aficionados a la fiesta. Desde cierta distancia comprendí la acción y decidí ocupar un asiento en otra fila, afortunadamente el espacio es enorme y había poca asistencia. La intención, en apariencia, era muy simple, abandonarme en medio de dos ambientes desconocidos, y de ese modo opacar mi alegría. Para mi fortuna, la tarde se llenó de gloria y olvidé el incidente. Pero sucedieron dos cosas extrañas: el quinto novillo estaba marcado con el número 63, y, al salir, vi que la policía llevaba esposado al hombre de la capucha. 

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